viernes, septiembre 18, 2015

EL ESPIRITU SANTO (I)

BY Bryan Pérez.
Es muy común hoy en día, escuchar en la iglesia hablar del Poder, las nuevas lenguas, los dones, etc. En cierta manera se ha vuelto normal. Pero pocos hablan de la fuente de donde proviene ello, es decir de la hermosa persona del Espíritu Santo.

Para entender esto debemos partir de que la deidad plena de Dios se encuentra al comprender su divina trinidad: El Padre, El Hijo, y El Espíritu Santo. ¿Entonces existen tres dioses? De ninguna manera, es esta la razón por lo que existen muchos conflictos y muchos adulteran la palabra. La respuesta es fácil si analizamos las escrituras.
Veamos:
2 Corintios 13:14
La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sea con todos vosotros. Amen.

Si leemos esta cita bajo contexto entendemos que Dios es uno, pero necesitó procesarse, es decir necesita un método para su único fin que era y es ENTRAR en el ser humano.
Primero, Dios Padre es el amor, la fuente, pero ese Dios tan grande debía estar en persona física en la tierra por lo cual mando a su Hijo a morir por nuestros pecados y darnos entrada a Él, esta es la gracia, pero luego El necesitaba establecer una comunión (relación) entre nosotros y es entonces que manda a su Espíritu Santo.
Acá se concluye con conviccion que no son tres dioses, sino uno solo procesándose para entrar en el ser humano. A este proceso le llamamos “La divina economía de Dios”.

Es una necesidad que ahora entendamos que el Espíritu Santo no es una especie de “ser”. El Espíritu Santo es una persona. Este pequeño mensaje se ha hecho con el fin de conocerle a Él. Y explicar claramente quien es El, y el por qué se asegura que Él es una persona.  Espero puedas ser revestido por su poder y gloria.
a) Los nombres por los cuales se le llama en la Palabra.
Existen diferentes nombres, acá veremos uno de ellos: el Espíritu de Verdad, de vida, de fe, de amor, de poder, de sabiduría, de gracia, de gloria. (leer Jn 14:17; Ro 8:2; 2Co 4:13; 2 Ti 1:7; Hech 10:29; 1 Pe 4:14)

b) La personalidad del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo posee como persona su propia personalidad que le distingue. Aunque a su nombre se le agregue el pronombre “El” no podemos asignarle genero puesto que la palabra Espíritu es neutra. El Espíritu Santo como toda persona:
Piensa (Ro 8:27)
Habla (1 Co 2:10-13)
Tiene voluntad (1 Co 12.11)
Puedes mentirle (Hechos 5:3)
Puedes contristarle (Ef 4:30)
Él puede ganarle (Juan 14:26)

Ahora si podemos entender que el Espíritu Santo, si es una persona. Pero no una persona cualquiera, pues en El están inmersos los atributos  divinos.
Los atributos divinos en el Espíritu Santo.
Omnisciencia (1 Co 2:10) el Espíritu Santo Posee la capacidad de conocer todas las cosas reales y posibles.
Omnipresencia (Salmos 139:7) El está en todo tiempo y en todo lugar.
Omnipotencia (Zac 4:6) El es poder sobrenatural y directo.
Eterno (Heb 10:29) La palabra “omni” denota “totalidad”, en pocas palabras. Dios es totalmente perfecto.

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